(Las Madres de Plaza de Mayo. Parte I).
En un contexto de dictadura cívico-militar que envolvió a Argentina entre 1976 y 1983, hubo una palabra muy sonada: DESAPARECIDO/DA.
Según la RAE: “Dicho de una persona: Que se encuentra en paradero desconocido, sin que se sepa si vive”, o bien, “Muerto. Sin vida”.
Según los registros, más de 30.000 personas cumplían dichas acepciones. ¿Cómo pueden “desaparecer” tantas personas? ¿Tal vez escondidas bajo la sombra de un Cóndor? Eso fue lo que trataron de vislumbrar sus madres.
El vacío y la esperanza por reencontrarse con sus hijos hizo que uniesen sus sentimientos de dolor y amor para convertirlos y transformarlos en una lucha colectiva.
¿Cómo comenzaron?
Ante la ausencia, los familiares empezaron a presentar “Habeas Corpus”. “¿Qué te falta?”. “Mi hijo, mi hija…” Preguntaban por su paradero en iglesias, embajadas, ayuntamientos, organismos de derechos humanos… Al ir viendo que las desapariciones no eran casos aislados, las madres fueron hablando entre ellas de lo que sucedía.
En abril del 77, una de las madres, dijo: “Bueno, individualmente no hacemos nada. Tenemos que juntarnos y salir a la calle”.
“Y bueno, ¿dónde?”
“En la Plaza de Mayo”.
Y a los pocos días, el 30 de abril del 77, hubo 14 madres reunidas en la Plaza.
Este hecho, se consolidó semana tras semana.
Un día, llegó la policía gritando: “Circulen, circulen, no pueden quedarse quietas”. Se agarraron del brazo y comenzaron a caminar “de a dos”, andando en círculo alrededor de la Plaza. Así comenzaron a marchar.
¿Por qué las Madres llevan un pañuelo blanco en la cabeza?
Las Madres que ya estaban vinculadas entre sí por las marchas, decidieron aprovechar la ocasión de la Peregrinación a Luján en octubre del 77 para difundir allí lo que estaba ocurriendo. En aquel momento aún no se conocían mucho, así que pensaron: “¿Cómo nos vamos a encontrar allá? Salió la idea de llevar una flor, pero rápidamente apareció la propuesta de usar un pañal de nuestros hijos. En aquel momento eran de tela. Todas teníamos”. Y así, a los pocos días, tanto la población como los propios medios de comunicación, comenzaron a preguntarse quiénes eran esas mujeres de pañuelo blanco, surgiendo así, el símbolo que las identificaría de por vida.
Los primeros años llevaron a cabo numerosas acciones en torno a la búsqueda de sus hijos e hijas, poniendo especial hincapié en la difusión y denuncia de lo que estaba ocurriendo. Uno de los episodios más duros y relevantes fue cuando estaban recaudando fondos y firmas para presentar “la primera Solicitada” en el diario La Nación. Entre tanto, y a raíz de un infiltrado, Alfredo Astiz, también conocido como “el Ángel de la muerte”, 3 madres fueron secuestradas y desaparecidas. Sin embargo, a pesar de este terrible acontecimiento, no cesaron la lucha. Es más, fueron detenidas y torturadas en numerosas ocasiones “por ahí te ponían un cadáver al lado”, pero las Madres siguieron adelante.
Poco a poco, fueron dando charlas dentro y fuera del país, reuniéndose con políticos y entidades sociales, participando en entrevistas de televisión, realizando actividades, marchando en otras ciudades… Consiguiendo así, contarle al mundo lo que ocurría en Argentina. El mensaje era claro: “Ahora, ahora, resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables”.
El Mundial del 78 fue un gran altavoz y en varios países del mundo se crearon grupos de apoyo a las Madres. En contraposición, se utilizó este evento para ocultar tras las gradas lo que ocurría en Argentina.
Informe final de la Junta Militar, 1983: “Enconsecuencia, debe quedar definitivamente claro que quienes figuran en nóminas de desaparecidos y que no se encuentran exiliados o en clandestinidad, a los efectos jurídicos y administrativos, se considerarán muertos”…
Años después, y gracias a la lucha y la presión ciudadana, los gobiernos democráticos trataron de remediar lo ocurrido: “Compensaciones económicas para los afectados y sus familias a cambio de firmar que tu hijo estaba muerto”. Muchas decidieron rechazarlas al considerar que el dinero no valía como moneda de cambio ni querían aceptar ir a una fosa común en busca de sus hijos. “Una reparación económica, un cadáver, un homenaje póstumo y ya está. Confórmate. ¿Qué más querés?”
En 1985, militares y otros implicados en estos sucesos, incluido el Dictador, quién falleció sentado en el váter de su celda, fueron juzgados y encarcelados. Sin embargo, a ojos de la sociedad, el condenar únicamente a los altos cargos de las juntas de la cúpula militar que gobernaron en aquellos años, y no continuar investigando a toda la cadena de mandos que participó en dicha represión, hizo que consideraran que la justicia no fue plena. Impunidad, amnistías, arrestos domiciliarios… y otras tantas razones para continuar la lucha.
La historia tiene mucha más chicha y profundidad con grandes vaivenes políticos, económicos y sociales pero hasta aquí profundizaremos en estos momentos. Volvamos a lo que aquí nos concierne; el papel que tuvieron las Madres.
En el año 2000, las Madres fundaron una Universidad, al principio Popular, posteriormente pasó a ser Instituto universitario y actualmente es considerada Universidad Nacional. Teniendo carreras como abogacía, trabajo social, comunicación, profesorado, historia, ciencias políticas… Actualmente, debido al gobierno actual, sus presupuestos penden de un hilo.
En muchas ciudades de Argentina, existen espacios de Memoria. Lugares que se utilizaron para el encierro, la tortura y la muerte. Lugares reconvertidos para su visita, lugares que cobran vida a través del arte, la música, la formación o la reflexión. Lugares que dejan marca, memoria, recuerdo e historia, evitando así el olvido de lo sucedido.
Jueves tras jueves, 47 años seguidos, las Madres, junto a familiares, compañeros y compañeras, amistades y toda persona que gusta acercarse a la Plaza, continúan marchando. Marchando por los más de 30.000 desaparecidos hace dichos años, marchando por la memoria, la justicia y la verdad, marchando por que se cumplan los Derechos Humanos a día de hoy, marchando en Argentina y marchando por el mundo.
La Plaza además de ser un lugar de encuentro, de marcha, de lucha de esta y otras causas, pasó a formar parte de la identidad de las Madres. Y siempre, presentes, continuarán siendo Las Madres de la Plaza de Mayo. Cada jueves, son recibidas por los presentes al grito de: “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”.
Imágenes de la antigua Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), utilizado como centro clandestino de detención, tortura y exterminio durante la dictadura. Actualmente, denominado Espacio para la Memoria y para la promoción y Defensa de los Derechos Humanos. Buenos Aires, Argentina.
Parque de la Memoria. Buenos Aires, Argentina.